sábado, 16 de enero de 2010

Autonomía, maestría, propósito

En este video, Dan Pink nos explica que, contrariamente a lo que se suele practicar en el mundo de los negocios, ofrecer recompensas a la gente no aumenta su productividad en la empresa, a menos que se trate de trabajos muy mecánicos. Donde haya que analizar, tomar decisiones, o crear nuevas soluciones, lo mejor es permitir autonomía, maestría y propósito.



Hace muchos años que la ciencia del estudio del comportamiento ha demostrado lo que sí funciona. Sin embargo, la mayoría de las empresas sigue aplicándo viejas creencias sin ningún sustento, quizás porque a primera vista suena lógico; si lo haces bien, te doy una zanahoria; si lo haces mal, te doy con un palo.

Pink muestra el caso del "Problema de la vela". Un experimento donde, en un cubículo con paredes de madera, se entrega al sujeto un paquete de fósforos, una caja de tachuelas y una vela. El problema consiste en colocar la vela en la pared de modo que al encenderla no caiga cera al piso.

Algunos empiezan viendo si las tachuelas pueden ayudar a mantener la vela vertical; otros prueban derretir uno de sus lados y pegarla en la pared. Se dan cuenta que de todos modos goteará cera al piso. Finalmente llegan a la solución, que es fijar la vela a la caja de tachuelas y la caja de tachuelas a la pared.

Para la gente que logra resolver el problema, hay un tiempo promedio. Luego, se repite el experimento con otro grupo de personas, ofreciéndoles una recompensa para quienes obtengan los mejores tiempos. A un tercer grupo se le ofrece una recompensa aún mayor.

Contrariamente a lo que muchos esperarían, el tiempo promedio del primer grupo, al que no se le habla de ninguna recompensa, sigue siendo el mejor. Pero lo que más llama la atención es que el grupo al que se promete la mejor recompensa es el que obtiene el peor tiempo de todos. Estos resultados se han observado una y otra vez, para diferentes tipos de personas, de edades, de culturas y estatus sociales.

En cambio, la recompensa sí mejora los tiempos de trabajos rutinarios, en los que no hay que resolver, decidir o crear algo nuevo.

Entonces, ¿qué es lo que sí funciona para mejorar la productividad?. Lo que se ha encontrado es que la productividad puede aumentar de forma dramática si se fortalecen 3 aspectos: autonomía, maestría, propósito. Las personas que pueden decidir su curso de acción, que tienen la oportunidad de mejorar sus habilidades y que se siente motivadas por el trabajo que hacen son las que mejor lo hacen.

3M fue una de las primeras en dejar que sus empleados tuvieran un tiempo libre para experimentar en lo que sea. El 15% de su tiempo era sólo de ellos y de allí salieron muchos de sus productos más famosos, incluyendo los Post-It. Google le da a sus empleados 20% y el 40% de sus productos más representativos, como GMail y Google Documents ha nacido de esas iniciativas.

Hay empresas en el mundo que están empezando a dar completa autonomía a sus empleados. Eso significa que no importa a qué hora lleguen, a qué hora salgan, ni dónde hagan el trabajo. Lo que importa es que lo hagan. Y está funcionando. Después de décadas de ser administrados como máquinas, se está aprendiendo que siempre ha sido mejor dejar que seamos lo que somos, humanos.