domingo, 26 de diciembre de 2010

Juego de memoria para Navidad

Esta es la versión navideña del clásico juego de memoria. En cada adorno navideño hay un regalo que se descubre de uno en uno. Cuando se descubre una pareja, aparece una estrella. ¿En cuántos intentos puedes hacerlo?

http://juegos.kobaonline.com/memoria-navidad/

Que lo disfrutes, Felices Fiestas :)

domingo, 19 de diciembre de 2010

Felíz Navidad 2010

Las celebraciones de fin de año se remontan siglos antes de la era cristiana, cuando la gente del norte celebraba el solsticio de invierno.

Cada día, el sol se ocultaba un poco más al sur, casi hasta perderse de vista, mientras el frío aumentaba. Dos días parecía detenerse en el punto más bajo (la palabra solsticio significa cuando el sol se detiene). Al tercer día, el sol remontaba su posición otra vez al norte, como si hubiera vuelto a nacer. Parece que, hace mucho tiempo, lo hacía justamente bajo la constelación de la Virgen, en la dirección que señalaban los tres luceros de la costelación de Orión.

Acontecimientos astronómicos como este eran muy importantes en una sociedad agrícola. Marcaban el inicio o el fín de las estaciones. Y observar el cielo era parte de la vida. Con el tiempo, se marcaron mucho ciertas historias que ayudaban a recordar la posición de las estrellas. Posiblemente, algunas de ellas continuaban muy vigentes en la epoca en que los primeros cristianos daban forma a la vida del Jesús al que seguían y por eso encontramos allí también esa historia. Tres reyes señalando una virgen, el nacimiento del sol, o la resurrección al tercer día. Parece que son términos clave usados no sólo en el cristianismo sino también en otras religiones.

El solsticio de invierno era en muchas culturas una época de alegría y la gente se hacía regalos entre sí. Muchas veces el cristianismo se queja de lo mercantil que parece haberse vuelto la Navidad. Que se recuerda más a Santa Claus que al Niño Jesús. Quizás tengan algo de razón en cuanto a que la gente se siente comprometida a regalar y olvida el por qué de las cosas. Sin embargo, quizás también es bueno saber que la tradición de regalar es muy anterior a la Navidad.

Es curioso como una costumbre ha logrado sobrevivir a través de milenios, aún cuando la mayoría de la gente ya no sigue las estrellas en la noche ni sabe bien por qué lo hace. Irónicamente, ayudada por una religión que, mientras las condenaba, terminó absorbiendo costumbres de pueblos y culturas que alguna vez llamó paganas.

Referencias

miércoles, 6 de octubre de 2010

Elecciones 2010

El domingo 3 de octubre fui miembro de mesa durante las elecciones que se realizaron.

La semana previa había asistido a la capacitación, donde despejé varias dudas que tenía. Poco a poco, me pareció que algunas cosas podrían haberse pensado mejor, para hacer más intuitivo el proceso.
Quizás hubiera ayudado bastante usar los mismos colores de las ánforas para las cédulas; así cualquier votante podría notar rápidamente cúal iba en cuál, sin tener que leer nada. Serían menos pasos en el conteo.
Quizás el padrón de electores podría tener las páginas consecutivas para ubicar más rápido a cada persona.
Quizás se podrían usar palabras más simples que cédula (voto), sufragio (votación) y escrutinio (conteo).
Quizás podrían hacer ensayos del proceso y tomar el tiempo que demora cada cosa, y ver si no se puede hacer mejor y más simple, antes de escribir las reglas.
Quizás debiera haber un límite a la extensión del manual de capacitación, para forzar a que los pasos sean tan simples como fuera posible y no sea necesaria una capacitación especial (después de todo, si los titulares no van, cualquiera debe ser capaz de reemplazarlos).

El día mismo del proceso, algunas cosas sucedieron de modo peculiar. Se nos avisó que habría un acta extra para el referendum y nos indicaron dónde la deberíamos poner.

Además, parecía como si el número de actas de instalación hubiera aumentado. La tarea de firmarlas fue bastante tediosa. Había que firmar y poner los datos personales del presidente, secretario, tercer miembro y los personeros que lo desearan. Pasamos más de una hora demorados en esa tarea, que era necesaria antes de empezar la votación. Creo que nadie se lo imaginaba en la capacitación.

Al final, después que se cerró el sufragio, una tarea similar era firmar las actas de escrutinio, donde figuraban los resultados. Cuando habíamos avanzado algo, se nos avisó que no era necesario completar todas las actas. Sólo cinco para cada proceso, y algunas extras si lo requerían los personeros. Quizás eso explicaba el número extra de actas.

A la luz de la disputa tan reñida en el conteo de votos por la alcaldía de la capital, recordé que las actas restantes, no utilizadas o llenadas parcialmente, se devolvieron en un sobre de plástico. Tal vez alguien podría suponer que no sería demasiado difícil usar alguna de ellas para hacerlas pasar por actas mal llenadas, impugnables, si las actas bien llenadas no favoreciera cierto resultado.

Tal vez debimos escribir algo en las observaciones, aunque hubieran pasado cuatro horas desde el cierre y ya nos quisieramos ir.

Quizás alguien podría planear algunos procesos para que sean más complicados intencionalmente, porque habiendo más etapas hay más oportunidades de ingresar errores y usar la impugnación de esos errores como una carta blanca para favorecer a quién se quisiera.

Quizás un proceso electoral no es siempre tan fiable como se nos dice.

Ojalá hubiera más transparencia y simplicidad. Ojalá se usara más la tecnología. En Brasil, el mismo día, tuvieron elecciones presidenciales. Habrían usado el voto electrónico. Un país con muchos más votantes que Perú. En unas horas ya sabían los resultados. Ojalá podamos hacer mejor las cosas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Invirtiendo los colores en Adobe Reader

QUIZÁS DESPUÉS de estar mucho rato leyendo un pdf con Adobe Reader sienta la vista un poco cansada por el brillo del fondo blanco de las páginas.

Felizmente, esto se puede cambiar fácilmente, al menos en la versión de Adobe Acrobat Reader 9 que tengo.

Entrar al menu, Edit (Editar), Preferences (Preferencias), Accesibility (Accesibilidad), y marcar Replace Document Colors (Reemplazar colores del documento). A continuación se habilitarán opciones para escoger la combinación que más le guste.

La que aparece en la ilustración se consigue eligiedo Use High-Contrast colors (Usar colores de alto contraste), Green text on black (Texto verde sobre negro). Acepte con OK y verá algo como:

domingo, 1 de agosto de 2010

"Me caí del mundo y no sé por donde se entra"

Hace un tiempo, mi hermana me envió una copia de un artículo que me pareció muy interesante y lo copié aquí. Se titulaba "Me caí del mundo y no sé por donde se entra. (Para mayores de 30)", y decía que su autor era Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo

Después de algunas semanas, me parece, recibí una nota avisándome del error. En realidad el texto es de Marciano Durán, también escritor uruguayo, pero, por alguna razón, venía circulando exitósamente en Internet la versión que también yo copié.

Puede leer la versión original en Desechando lo Desechable.

Recomiendo leer el original. Sin embargo, si tiene curiosidad, tal vez, dejo aquí el texto que circula por Internet.

Me caí del mundo y no sé por donde se entra. (Para mayores de 30)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
 ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!  Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

sábado, 26 de junio de 2010

Internacionalicemos el mundo

RECIBI UN email con un discurso muy inspirador atribuido a Chico Buarque (cantautor y actual Ministro de Educación del Brasil), respondiendo a la cuestión de internacionalizar la amazonía, que hizo un periodista norteamericano.

Me pareció buena idea publicarlo. Al investigar un poco en Internet, encontré un artículo de Cristovam Buarque, profesor universitario, y quién realmente dio la respuesta (la gente se confunde por los apellidos), en el que comentaba la sorprendente popularidad que ésta había alcanzado. Incluso ha sido considerada en una reseña entre los cien mejores discursos de la historia de Brasil.

Aparte del error de autoría (Cristovam bromea que con gusto cambiaría sus escritos por alguna de las bellas canciones de Chico), también precisa que, aunque el mensaje que circula por Internet dice que ningún medio en Brasil había cubierto la nota, en realidad sí lo hizo O Globo.

Aquí está una traducción del original.

UN MUNDO PARA TODOS

por Cristovam Buarque

Durante un reciente panel de discusión en los Estados Unidos, me preguntaron sobre la idea de internacionalizar el Bosque Amazónico. El joven que me hizo la pregunta empezó por decir que quería que respondiera como humanista, no como brasileño. Fue la primera vez que alguien me pidiera una perspectiva humanista como punto de partida al hacerme una pregunta.

En efecto, como un brasileño podría decir que siempre estaría contra la internacionalización del Bosque Amazónico. Aunque nuestro gobierno no le dé a este patrimmonio el cuidado que se merece, es nuestro.

Repliqué que, como un humanista que teme los riesgos debido a la degradación ambiental que sufre el Amazonas, puedo imaginar su internacionalización, así como puedo imaginar la internacionalización de todo lo demás que es de importancia para la humanidad.

Si, desde una perspectiva humanista, el Amazonas debe ser internacionalizado, deberíamos internacionalizar también las reservas de petroleo del mundo entero. El petroleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como lo es el Amazonas para nuestro futuro.

Los propietarios de las reservas, sin embargo, sienten que tienen el derecho de incrementar o disminuir la cantidad de petroleo que producen, y también de incrementar o bajar el precio por barril. Los ricos del mundo sienten que tienen el derecho de quemar este inmenso patrimonio de la humanidad.

De modo muy similar, el capital financiero de los países desarrollados debería ser internacionalizado. Ya que el Bosque Amazónico es una reserva para todos los seres humanos, ningún dueño o país debería poder quemarlo.

La quema del Amazonas es un problema tan serio como el desempleo causado por las decisiones arbitrarias que hacen los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras se usen para quemar países enteros en el frenesí de la especulación.

Antes de que internacionalicemos el Amazonas, me gustaría que veamos la internacionalización de todos los grandes museos de mundo. El Louvre no debería ser sólo de Francia.

Los museos del mundo son guardianes de las más bellas piezas de arte producidas por el genio humano. No podemos permitir que este patrimonio cultural, como el patrimonio cultural del Amazonas, sea manipulado por los deseos de un dueño o país.

Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió ser sepultado junto a la pintura de un gran artista. Antes de que algo así hubiera podido suceder, esa pintura hubiera sido internacionalizada.

Mientras estuve en el encuentro durante el cual me preguntaron sobre la internacionalización del Bosque Amazónico, las Naciones Unidas celebraban la Cumbre del Milenio, donde los presidentes de algunos países tuvieron dificultades en asistir debido a las restricciones fronterizas de Estados Unidos.

Debido a esto, dije que Nueva York, al ser el cuartel general de las Naciones Unidad, debería ser internacionalizada. La ciudad completa, o al menos Manhattan, debería ser de toda la humanidad. Así como París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia, Recife -cada ciudad, con su belleza única, su historia en el mundo, debería ser del mundo entero.

Sí, para minimizar el riesgo de dejarlo en manos de los brasileños, las Naciones Unidas quieren internacionalizar el Bosque Amazónico, deberíamos internacionalizar los arsenales nucleares de los Estados Unidos. Ese país ya ha demostrado lo que es capaz de hacer usando estas armas, causando una destrucción miles de veces más grande que las deplorables quemas hechas en los bosques de Brasil.

En sus debates, los candidatos presidenciales de los Estados Unidos defendieron la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio del perdón de la deuda. Deberíamos comenzar por usar la deuda para garantizar que cada niño en el mundo tenga la oportunidad de ir a la escuela.

Deberíamos internacionalizar a los niños, tratándolos, a todos ellos, sin importar su país de nacimiento, como patrimonio que merece ser cuidado por el mundo entero. Aún más de lo que el Amazonas merece ser cuidado.

Cuando los líderes del mundo comiencen a tratar a los niños pobres del mundo como patrimonio de la humanidad, no dejarán que los niños trabajen cuando deberían estar estudiando, o que mueran cuando deberían vivir.

Como un humanista, estoy de acuerdo en defender la internacionalización del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como un brasileño, pelearé porque el Bosque Amazónico siga siendo nuestro. Sólo nuestro.

Cristovam Buarque es profesor de economía en Universidad de Brasilia, Brasil, y fundador de la Missão Criança, una ONG dedicada a mantener los niños pobres del mundo en la escuela. Fué Governador del Distrito Federal de Brasilia, por el Partido de los Trabajadores, de 1995 a 1998. El artículo original fue publicado como "O mundo para todos" el 23 de Octubre del 2000, en O Globo (Rio de Janeiro).

Referencias:

viernes, 11 de junio de 2010

Nueva herramienta de diseño en Blogger

Hoy he encontrado que Blogger ha renovado su herramienta de diseño para permitir personalizar más fácilmente los blogs, y con diseños excelentes.

Puede probarlo entrando a su escritorio en Blogger y luego Diseño.

martes, 11 de mayo de 2010

Google Trends: ¿Qué buscamos?

Google Trends es una herramienta de Google Labs que muestra los términos de búsqueda más populares del pasado reciente.
Las gráficas de Google Trends representan con cuánta frecuencia se realiza una búsqueda particular en varias regiones del mundo y en varios idiomas. El eje horizontal de la gráfica representa el tiempo (desde algún momento de 2004), y el eje vertical representa la frecuencia con la que se ha buscado el término globalmente. También permite al usuario comparar el volumen de búsquedas entre dos o más términos. Una característica adicional de Google Trends es la posibilidad de mostrar noticias relacionadas con el término de búsqueda encima de la gráfica, mostrando cómo afectan los eventos a la popularidad.

Puede encontrarlo en http://www.google.com/trends

En la caja de búsqueda puede colocar uno o más términos separados por comas.

He probado algunas busquedas:

linux (azul), ubuntu (rojo)

love (azul), sex (rojo)

work (azul), game (rojo)

facebook (azul), hi5 (rojo), orkut (naranja)

Interesante.

Por si acaso, actualmente hay un límite al uso del servicio. Después de varias búsquedas obtuve el mensaje:

You've reached your quota limit. Please try again tomorrow.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 5 de mayo de 2010

Autofocus

Autofocus puede ser una tabla de salvación para quien ha caido en la trampa de la procastinación.

HAN PASADO algunos años desde que encontré la palabra procastinación en un artículo de Selecciones. Básicamente, es el hábito de postergar indefinidamente las cosas que uno quiere o tiene que hacer.

Yo sé lo que es procastinar. No es simplemente dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Es querer hacer las cosas pero no encontrar el modo de hacerlo. Encontrarse casi constantemente con la sensación de estar jugando tetris en la cima, casi sin espacio para maniobrar.

Pienso que quien procastina no es menos inteligente u ordenado que el resto de la gente, del mismo modo que tampoco lo es un disléxico, o alguien con transtorno de atención. Se trata más bien de un problema para procesar las cosas del mismo modo que los demás.

La solución, como en la dislexia, o en el transtorno de atención, consiste en dejar de frustrarse al tratar de usar lo que sirve a los demás y más bien buscar su propio modo de hacer las cosas.

En mi caso, un día me encontré con Getting Things Done (GTD), un método de David Allen para el proceso de tareas. Me pareció ver una luz al final del tunel. Me sentí realmente aliviado cuando, siguiendo su consejo, volqué todos mis pendientes (aún los más alucinantes) en un papel. Dejaron de estar rebotando en mi cabeza. Luego pasé a ir procesándolos, uno por uno, ya sea resolviéndolos, desagregándolos, delegándolos, difiriéndolos, o descartándolos.

Aunque empecé entusiasmado, un tiempo después sentía que algo no estaba del todo bien. Cada vez que algo llegaba, lo tenía que anotar y procesar. Podía ser interrumpido en cualquier momento y no siempre tenía ganas de procesar las cosas. Oía que costaba un poco acostumbrarse al sistema, pero que la productividad que se podía alcanzar valía la pena. Posiblemente a mucha gente normal le funciona, pero alguien procastinador como yo empieza a dejar para mañana la rutina de procesar las anotaciones. Finalmente, dejé para después seguir leyendo el libro.

Luego me topé con la Técnica del Pomodoro, un método de Francesco Cirillo para la ejecución de tareas. Aunque me pareció demasiado simple a primera vista, descubrí que sus recomendaciones para enfocarse en una tarea durante intervalos de 25 minutos (llamados pomodoros) separados por pausas de 5 minutos ayudan a que el proceso se vuelva bastante gratificante. Si se me ocurre algo que pueda interrumpirme, no lo ignoro, sino que lo anoto para atenderlo después, en alguna pausa, o en un pomodoro que quiera destinar para esa tarea. De modo similar, si alguien me quiere interrumpir, trato de postergar la atención para después, en alguna pausa, o en un pomodoro que quiera destinar para ello.

Al comienzo, puede ser sorprendente descubrir que son pocos los pomodoros que somos capaces de hacer cada día, pero el proceso es tan gratificante que poco a poco el número promedio va subiendo. Promedio, porque hay altas y bajas (después de todo, somos humanos). Con el tiempo, realmente uno empieza a sentir que va teniendo el control sobre las cosas que hace y el tiempo que les destina para hacerlas. Cirillo le llama inversión del control; en lugar de sentirnos controlados por el tiempo, al usar la técnica empezamos a decidir qué hacer con él y cuándo hacerlo. El nombre pomodoro es por la forma del reloj de cocina (la de un tomate, o pomodoro en italiano), que se ha vuelto tradicional para controlar la duración de los intervalos.

Uso la Técnica del Pomodoro a menudo. A veces empiezo algo y después de unos minutos miro mi reloj en forma de pollo (el tomate es opcional) y recuerdo darle cuerda para que timbre en 25 minutos. El tic tac, que puede ser un poco molesto al comienzo, se vuelve después parte de un condicionamiento que nos ayuda a concentrarnos en lo que estamos haciendo. De hecho, a veces logra uno concentrarse tanto que no se da cuenta que el timbre ya sonó.

GTD dice como procesar la lista de tareas, pero no cómo ejecutar cada tarea. La Técnica del Pomodoro no dice como procesar la lista, pero sí como ejecutar cada una de las tareas. Pienso que se complementan.

Sin embargo, en mi caso, no me siento a gusto con GTD. Así que probé con Zen To Done (ZTD), una variante del GTD que pretende ser más simple. No recuerdo que progresara mucho en la lectura del libro y eventualmente también lo dejé, como GTD.

Así, un día, casualmente, encontré Autofocus, de Mark Foster. Aunque puedo leer un poco en inglés (y así fue con GTD, The Pomodoro Technique y ZTD), resultó llevadero leer la traducción al español de la guía rápida, que el site del autor ofrece gratuitamente.

Con un poco de escepticismo, pero a la vez con esperanza, empecé a probarlo casi de inmediato. Igual que con GTD, se comienza anotando las tareas que uno tiene en mente. El autor sugiere que se use un cuaderno de unas 25 líneas por página (como un cuaderno escolar), pero puede ser cualquier libreta con la que uno se sienta a gusto. Luego se inicia el proceso, pero en esto es mucho más agil de GTD. Uno pasa la vista por todas las tareas (basta eso para que el subconciente se entere -no se ría, es un hecho probado), luego regresa a la primera página y va reflexionando brevemente en cada tarea anotada en esa página, una tras otra.

Cuando se siente que se quiere hacer una, entonces se pone uno a hacerla el tiempo que guste.

Cuando se completa una tarea, se tacha de la lista (lo que es muy agradable).

Cuando uno ya siente ganas de hacer otra cosa, escribe la tarea al final de la lista, luego vuelve a la anotación original y la tacha, antes de continuar el proceso de reflexión con las tareas que siguen.

La razón para aplicar reflexión al proceso es que, aunque concientemente podemos no saber por dónde comenzar a resolver nuestra lista de tareas, nuestro subconciente podría saberlo. Al reflexionar en cada tarea y hacer aquella que sentimos, le damos la oportunidad de manifestarse. Con la práctica, el tiempo de reflexión irá siendo cada vez menor, porque nos iremos volviendo más intuitivos.

Además, el poder elegir entre tareas puede lograr que nos encontremos atendiendo aquellas que siempre postergamos. Antes, la comparábamos con la opción de no hacer nada, y sentíamos, por alguna razón (quizás falta de confianza), que era mejor no hacer nada. Pero al comparar dos tareas, de todos modos hacemos alguna de ellas.

Llegando al final de una página se vuelve al inicio de esa página. Se hace esto hasta que no se sienta ganas de hacer ninguna de las tareas que queden, lo que puede pasar. Esas tareas restantes se resaltan y se pone una X en una esquina de la página, antes de pasar a la siguiente. Cuando se tiene muchas páginas, las X ayudan ubicar más rápidamente la siguiente página a procesar.

Dice el autor que resulta interesante ver las tareas resaltadas, que no tenemos ganas de hacer. Puede ser que realmente no sean necesarias. Puede ser que realmente no tengamos que hacerlas nosotros sino que lo haría mejor otra persona.

Actualmente uso Autofocus. O, mejor dicho, una de sus variantes (que se pueden encontrar en el mismo sitio web). Algunas se acomodan mejor para personas que atienden más emergencias. Otras para personas con trabajo creativo. Yo proceso la lista en orden inverso, empezando por el final, hasta atender todas las emergencias. Una vez atendidas, procedo normalmente. Sin embargo, he prescindido de realizar la atención página por página y lo hago sobre todas las páginas cada vez (actualmente 7 páginas). Y uso la Técnica Pomodoro para la ejecución de las tareas; eso me ayuda a lograr un proceso sostenible.

En general, siento que el sistema me ayuda bastante; atiendo más cosas y soy más consciente de las que voy dejando en el camino. Confío en que mi subconciente me ayudará a encontrar el mejor momento para atenderlas.

En mi mente, los sistemas como GTD y ZTD, tienen varias etapas y procesos que no puedo visualizar de un solo golpe. No son procesadores ligeros de cargar.

Uso la Técnica Pomodoro para contabilizar mis pomodoros, pero no para planificar porque no siento que sea la manera.

Mi manera es hacerlo con Autofocus. Al final del día no tengo que pasar nada en limpio, simplemente pasar la vista sobre la lista, quizás tachar alguna tarea que ya no quiera hacer, quizás agregar algunas.

Me parece que GTD y ZTD vienen a ser como variantes mecánicas de Autofocus, sin mucho lugar para la intuición.

Todos nosotros, en general, tenemos un conjunto de cosas que quisieramos hacer, y lo que hacemos en cada momento es hacer la que sentimos que queremos hacer. Ahora me doy cuenta que Autofocus es en realidad poner en papel lo que solíamos hacer mentalmente. En vez de jugar ajedrez mentalmente, ahora vemos las piezas.

Puede ser que también le sea de ayuda. Encuentre su modo.

viernes, 16 de abril de 2010

Desinfección solar de agua

La desinfección de agua solar, también conocida como SODIS es un método de desinfectar el agua usando sólo luz del sol y botellas transparentes plásticas adecuadas. El SODIS es un método barato y eficaz para el tratamiento de agua descentralizado, por lo general aplicado en uso doméstico y es recomendado por la Organización Mundial de la Salud como un método viable para tratamiento de agua de casa y almacenamiento seguro. El SODIS se aplica ya en numerosos países en vías de desarrollo. --Wikipedia
PET (Polietileno Tereftalato) es el nombre del plástico usado para embotellar bebidas, como las de gaseosa y agua, que consumimos habitualmente.

Una propiedad de este plástico es que no bloquea los rayos ultravioleta.

Una dosis adecuada de radiación ultravioleta puede interferir el metabolismo y destruir las células de las bacterias. También reacciona con el agua para producir formas muy reactivas de oxígeno que destruyen agentes patógenos.

De modo que desinfectar agua es tan simple como colocarla en una botella de plástico trasparente y exponerla a la luz directa del sol durante aproximadamente 6 horas, si el cielo está soleado o parcialmente nublado, o dos días si el cielo está completamente nublado.

Esto elimina todos los microorganismos del agua, bacterias y virus, incluyendo los del cólera, la malaria y la hepatitis.


Este método ayuda a reducir el consumo de combustible que normalmente se requiere para hervir el agua.

Una forma inteligente de usar uno de los materiales que más tenemos disponible para atender una de nuestras necesidades más básicas.

Detalles
  • El método SODIS (SOlar DISinfection) fue inventado en 1995 y desarrollado por el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología del Agua (EAWAG), ganó el Premio SIMAVI en la Conferencia Mundial del Agua de 1999, y cuenta con la promoción de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2000.
  • El vidrio de las ventanas es practicamente opaco a la radiación ultravioleta (no se podrá broncear detrás de una ventana), pero hay botellas de vidrios especiales, como Pyrex, Corex, Vycor y Quartz, que permiten pasar la luz ultravioleta y también se pueden usar para hacer SODIS. Sin embargo, son materiales relativamente más caros y frágiles. El PET es mucho más económico y está disponible  prácticamente en todo el mundo a través de la distribución de bebidas gaseosas.
  • La desinfección es más eficiente cuando el agua contiene más oxígeno disuelto. SODIS recomienda llenar 3/4 de la botella, cerrarla y sacudirla vigosamente unos 20 segundos, luego llenarla completamente e iniciar la exposición.
  • Las altas temperaturas también mejoran la eficiencia de la desinfección. El agua es apta para el consumo tras sólo una hora de exposición si está a más de 50 C.
Referencias:

martes, 9 de marzo de 2010

Avatar

En la película "Avatar", humanos entrenados se pueden conectar remotamente a un cuerpo con forma alienígena, de modo que puedan "vivir" en su ambiente.

En la película "Surrogates" ("Identidad Sustituta"), cada humano posee un robot, físicamente semejante a él, con el que participa en la sociedad.

En general, el concepto de avatar es el de una entidad que sirve de vehículo a otra entidad.

Así, el espíritu de un buda puede volver, generación tras generación, en el cuerpo de un niño que, una vez hallado, se convierte en el Dalai Lama.

En Internet, un avatar es una figura que representa a un usuario en una comunidad virtual.

La definición de avatar que manejo es lo suficientemente amplia para generalizar, y podemos notar que cualquier vehículo es, en cierto modo, un avatar.

Como un automovil, una sonda espacial, o un robot teledirigido excavando en Marte. Pero también una moto, una bicicleta, o hasta un caballo.

Simplemente algo que nos permita actuar en otro ambiente.

Las palabras son nuestro avatar en la mente de otras personas.

¿Seremos nosotros mismos el avatar de alguien más? Si así fuera, ¿por qué estamos como atrapados en este mundo y no recordamos quienes somos en realidad?

O seremos tal vez la subconciencia negada de un avatar. El "fantasma en la máquina". Un tipo de conciencia que surge en el vehículo por el sólo hecho de existir. ¿Cuenta un caballo que es un simple medio de transporte para los humanos, o interpreta los sucesos de su vida de un modo que le de sentido, que la haga digna de ser vivida? ¿podemos decir que no hacemos eso mismo nosotros, cada día?

¿Podrá imaginar Neitiri que su vida es interpretada por Zoe Zaldana?

sábado, 23 de enero de 2010

Desdoblando la Tierra



Diferentes formas de hacer corresponder los puntos del globo terraqueo en un plano, empezando por la conocida proyección Mercator.

Star Wars Asciimation


Versión animada con sólo caracteres ASCII de la popular película "Star Wars".

miércoles, 20 de enero de 2010

Casa de cristal

La "Cueva de los cristales", en Naica, México. Me recuerda a la casa de Superman ~:-)

sábado, 16 de enero de 2010

Autonomía, maestría, propósito

En este video, Dan Pink nos explica que, contrariamente a lo que se suele practicar en el mundo de los negocios, ofrecer recompensas a la gente no aumenta su productividad en la empresa, a menos que se trate de trabajos muy mecánicos. Donde haya que analizar, tomar decisiones, o crear nuevas soluciones, lo mejor es permitir autonomía, maestría y propósito.



Hace muchos años que la ciencia del estudio del comportamiento ha demostrado lo que sí funciona. Sin embargo, la mayoría de las empresas sigue aplicándo viejas creencias sin ningún sustento, quizás porque a primera vista suena lógico; si lo haces bien, te doy una zanahoria; si lo haces mal, te doy con un palo.

Pink muestra el caso del "Problema de la vela". Un experimento donde, en un cubículo con paredes de madera, se entrega al sujeto un paquete de fósforos, una caja de tachuelas y una vela. El problema consiste en colocar la vela en la pared de modo que al encenderla no caiga cera al piso.

Algunos empiezan viendo si las tachuelas pueden ayudar a mantener la vela vertical; otros prueban derretir uno de sus lados y pegarla en la pared. Se dan cuenta que de todos modos goteará cera al piso. Finalmente llegan a la solución, que es fijar la vela a la caja de tachuelas y la caja de tachuelas a la pared.

Para la gente que logra resolver el problema, hay un tiempo promedio. Luego, se repite el experimento con otro grupo de personas, ofreciéndoles una recompensa para quienes obtengan los mejores tiempos. A un tercer grupo se le ofrece una recompensa aún mayor.

Contrariamente a lo que muchos esperarían, el tiempo promedio del primer grupo, al que no se le habla de ninguna recompensa, sigue siendo el mejor. Pero lo que más llama la atención es que el grupo al que se promete la mejor recompensa es el que obtiene el peor tiempo de todos. Estos resultados se han observado una y otra vez, para diferentes tipos de personas, de edades, de culturas y estatus sociales.

En cambio, la recompensa sí mejora los tiempos de trabajos rutinarios, en los que no hay que resolver, decidir o crear algo nuevo.

Entonces, ¿qué es lo que sí funciona para mejorar la productividad?. Lo que se ha encontrado es que la productividad puede aumentar de forma dramática si se fortalecen 3 aspectos: autonomía, maestría, propósito. Las personas que pueden decidir su curso de acción, que tienen la oportunidad de mejorar sus habilidades y que se siente motivadas por el trabajo que hacen son las que mejor lo hacen.

3M fue una de las primeras en dejar que sus empleados tuvieran un tiempo libre para experimentar en lo que sea. El 15% de su tiempo era sólo de ellos y de allí salieron muchos de sus productos más famosos, incluyendo los Post-It. Google le da a sus empleados 20% y el 40% de sus productos más representativos, como GMail y Google Documents ha nacido de esas iniciativas.

Hay empresas en el mundo que están empezando a dar completa autonomía a sus empleados. Eso significa que no importa a qué hora lleguen, a qué hora salgan, ni dónde hagan el trabajo. Lo que importa es que lo hagan. Y está funcionando. Después de décadas de ser administrados como máquinas, se está aprendiendo que siempre ha sido mejor dejar que seamos lo que somos, humanos.

jueves, 14 de enero de 2010

La servilleta


"La clave es la servilleta" es un libro que éncontré de casualidad y me sentí atraido de leer. Escrito por Dan Roam, nos conduce por el aprendizaje de algunas técnicas útiles para abordar la resolución de problemas y la representación de ideas mediante dibujos simples. También nos ayuda a entender que hay un sustento biológico para ello.

El autor cuenta que suele explicar las cosas haciendo dibujos en cualquier papel o superficie a la mano, como una servilleta. Parece que lo hace tan bien que hasta ha podido dirigir una empresa en Rusia sin hablar ruso. Ahora es un consultor especializado en ayudar a ejecutivos y gerentes a resolver problemas usando el pensamiento visual.

Al ir revisando algunos hechos descubiertos por los científicos que estudian el comportamiento del cerebro humano, Dan Roam descubrió que había un apoyo biológico a la forma en que enfocaba las cosas.

Hay 6 tipos de preguntas que se suelen responder en el camino a la solución de un problema: Qué o Quién, Cuanto o Cuántos, Dónde, Cuándo, Cómo y Por qué. Resulta que no es lo mismo tratar de resolverlas en cualquier orden. Es más natural para nuestro cerebro hacerlo en cierta secuencia (precisamente la que he mostrado). Necesitamos primero ubicarnos; que es lo que tenemos y dónde estamos; luego podemos elaborar sobre ello, determinar el cómo y el por qué.

Según a quién va dirigido un dibujo explicativo, puede tener diversos niveles entre ser simple o elaborado, enfocarse en las cualidades o en las cantidades, la visión del panorama o el orden de la ejecución, las posibilidades de la individualidad o las comparaciones, cómo podría ser o cómo es ahora. Para cada público habrá un cierto ajuste de esos niveles, como con un equalizador.


Aún estoy leyendo el libro, y lo recomiendo mucho. Tanto si piensa que es una persona visual como si no, creo que lo encontrará muy util al revisar la forma como resuelve sus problemas hasta ahora y cómo podría hacerlo mejor y más fácil.

sábado, 9 de enero de 2010

Ahora, viajera

El otro día ví en TCM, de casualidad e intermitentemente, la película "La extraña pasajera" ("Now, Voyager", 1942), protagonizada por Bette Davis.

Es sobre una mujer sobreponiéndose a una madre dominante, queriendo vivir siendo, al fín, ella misma.

Busqué la película en internet para poder verla mejor. Me parece que muestra un tipo de relación no muy infrecuente. Personas queriendo vivir a través de las vidas de otras. Hermanos queriendo vivir a través de sus hermanos. Padres queriendo vivir a través de sus hijos.

En realidad, yo mismo he tratado de vivir así alguna vez. Dando a la otra persona las oportunidades y recursos que favorezcan que recorra los seguros caminos que hemos recorrido antes, o aquellos que quisimos pero, por alguna razón, no pudimos.

Nos resistimos a aceptar que cada persona es única y tiene el derecho de decidir su propia vida. No siempre coincidirán sus gustos con los nuestros, ni le gustará ir hacia la misma estrella. Pero debemos dejar que viva, que honre la apuesta que el universo puso en esa persona, y encuentre quién es. Así como nosotros debemos encontrar quiénes somos por nosotros mismos, con nuestra propia vida.

Hay un poema de Walt Whitman que la protagonista lee en una carta de su doctor, para que, al fín, salga al mundo a vivir su propia vida:

"The untold want by life and land ne'er granted
Now voyager sail thou forth to seek and find."



"El deseo nunca confesado en tu vida en la tierra se te ha concedido.
Ahora, viajero, navega hacia adelante, para buscar y encontrar."

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