sábado, 9 de enero de 2010

Ahora, viajera

El otro día ví en TCM, de casualidad e intermitentemente, la película "La extraña pasajera" ("Now, Voyager", 1942), protagonizada por Bette Davis.

Es sobre una mujer sobreponiéndose a una madre dominante, queriendo vivir siendo, al fín, ella misma.

Busqué la película en internet para poder verla mejor. Me parece que muestra un tipo de relación no muy infrecuente. Personas queriendo vivir a través de las vidas de otras. Hermanos queriendo vivir a través de sus hermanos. Padres queriendo vivir a través de sus hijos.

En realidad, yo mismo he tratado de vivir así alguna vez. Dando a la otra persona las oportunidades y recursos que favorezcan que recorra los seguros caminos que hemos recorrido antes, o aquellos que quisimos pero, por alguna razón, no pudimos.

Nos resistimos a aceptar que cada persona es única y tiene el derecho de decidir su propia vida. No siempre coincidirán sus gustos con los nuestros, ni le gustará ir hacia la misma estrella. Pero debemos dejar que viva, que honre la apuesta que el universo puso en esa persona, y encuentre quién es. Así como nosotros debemos encontrar quiénes somos por nosotros mismos, con nuestra propia vida.

Hay un poema de Walt Whitman que la protagonista lee en una carta de su doctor, para que, al fín, salga al mundo a vivir su propia vida:

"The untold want by life and land ne'er granted
Now voyager sail thou forth to seek and find."



"El deseo nunca confesado en tu vida en la tierra se te ha concedido.
Ahora, viajero, navega hacia adelante, para buscar y encontrar."

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