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sábado, 23 de enero de 2010

Desdoblando la Tierra



Diferentes formas de hacer corresponder los puntos del globo terraqueo en un plano, empezando por la conocida proyección Mercator.

Star Wars Asciimation


Versión animada con sólo caracteres ASCII de la popular película "Star Wars".

miércoles, 20 de enero de 2010

Casa de cristal

La "Cueva de los cristales", en Naica, México. Me recuerda a la casa de Superman ~:-)

sábado, 16 de enero de 2010

Autonomía, maestría, propósito

En este video, Dan Pink nos explica que, contrariamente a lo que se suele practicar en el mundo de los negocios, ofrecer recompensas a la gente no aumenta su productividad en la empresa, a menos que se trate de trabajos muy mecánicos. Donde haya que analizar, tomar decisiones, o crear nuevas soluciones, lo mejor es permitir autonomía, maestría y propósito.



Hace muchos años que la ciencia del estudio del comportamiento ha demostrado lo que sí funciona. Sin embargo, la mayoría de las empresas sigue aplicándo viejas creencias sin ningún sustento, quizás porque a primera vista suena lógico; si lo haces bien, te doy una zanahoria; si lo haces mal, te doy con un palo.

Pink muestra el caso del "Problema de la vela". Un experimento donde, en un cubículo con paredes de madera, se entrega al sujeto un paquete de fósforos, una caja de tachuelas y una vela. El problema consiste en colocar la vela en la pared de modo que al encenderla no caiga cera al piso.

Algunos empiezan viendo si las tachuelas pueden ayudar a mantener la vela vertical; otros prueban derretir uno de sus lados y pegarla en la pared. Se dan cuenta que de todos modos goteará cera al piso. Finalmente llegan a la solución, que es fijar la vela a la caja de tachuelas y la caja de tachuelas a la pared.

Para la gente que logra resolver el problema, hay un tiempo promedio. Luego, se repite el experimento con otro grupo de personas, ofreciéndoles una recompensa para quienes obtengan los mejores tiempos. A un tercer grupo se le ofrece una recompensa aún mayor.

Contrariamente a lo que muchos esperarían, el tiempo promedio del primer grupo, al que no se le habla de ninguna recompensa, sigue siendo el mejor. Pero lo que más llama la atención es que el grupo al que se promete la mejor recompensa es el que obtiene el peor tiempo de todos. Estos resultados se han observado una y otra vez, para diferentes tipos de personas, de edades, de culturas y estatus sociales.

En cambio, la recompensa sí mejora los tiempos de trabajos rutinarios, en los que no hay que resolver, decidir o crear algo nuevo.

Entonces, ¿qué es lo que sí funciona para mejorar la productividad?. Lo que se ha encontrado es que la productividad puede aumentar de forma dramática si se fortalecen 3 aspectos: autonomía, maestría, propósito. Las personas que pueden decidir su curso de acción, que tienen la oportunidad de mejorar sus habilidades y que se siente motivadas por el trabajo que hacen son las que mejor lo hacen.

3M fue una de las primeras en dejar que sus empleados tuvieran un tiempo libre para experimentar en lo que sea. El 15% de su tiempo era sólo de ellos y de allí salieron muchos de sus productos más famosos, incluyendo los Post-It. Google le da a sus empleados 20% y el 40% de sus productos más representativos, como GMail y Google Documents ha nacido de esas iniciativas.

Hay empresas en el mundo que están empezando a dar completa autonomía a sus empleados. Eso significa que no importa a qué hora lleguen, a qué hora salgan, ni dónde hagan el trabajo. Lo que importa es que lo hagan. Y está funcionando. Después de décadas de ser administrados como máquinas, se está aprendiendo que siempre ha sido mejor dejar que seamos lo que somos, humanos.

jueves, 14 de enero de 2010

La servilleta


"La clave es la servilleta" es un libro que éncontré de casualidad y me sentí atraido de leer. Escrito por Dan Roam, nos conduce por el aprendizaje de algunas técnicas útiles para abordar la resolución de problemas y la representación de ideas mediante dibujos simples. También nos ayuda a entender que hay un sustento biológico para ello.

El autor cuenta que suele explicar las cosas haciendo dibujos en cualquier papel o superficie a la mano, como una servilleta. Parece que lo hace tan bien que hasta ha podido dirigir una empresa en Rusia sin hablar ruso. Ahora es un consultor especializado en ayudar a ejecutivos y gerentes a resolver problemas usando el pensamiento visual.

Al ir revisando algunos hechos descubiertos por los científicos que estudian el comportamiento del cerebro humano, Dan Roam descubrió que había un apoyo biológico a la forma en que enfocaba las cosas.

Hay 6 tipos de preguntas que se suelen responder en el camino a la solución de un problema: Qué o Quién, Cuanto o Cuántos, Dónde, Cuándo, Cómo y Por qué. Resulta que no es lo mismo tratar de resolverlas en cualquier orden. Es más natural para nuestro cerebro hacerlo en cierta secuencia (precisamente la que he mostrado). Necesitamos primero ubicarnos; que es lo que tenemos y dónde estamos; luego podemos elaborar sobre ello, determinar el cómo y el por qué.

Según a quién va dirigido un dibujo explicativo, puede tener diversos niveles entre ser simple o elaborado, enfocarse en las cualidades o en las cantidades, la visión del panorama o el orden de la ejecución, las posibilidades de la individualidad o las comparaciones, cómo podría ser o cómo es ahora. Para cada público habrá un cierto ajuste de esos niveles, como con un equalizador.


Aún estoy leyendo el libro, y lo recomiendo mucho. Tanto si piensa que es una persona visual como si no, creo que lo encontrará muy util al revisar la forma como resuelve sus problemas hasta ahora y cómo podría hacerlo mejor y más fácil.

sábado, 9 de enero de 2010

Ahora, viajera

El otro día ví en TCM, de casualidad e intermitentemente, la película "La extraña pasajera" ("Now, Voyager", 1942), protagonizada por Bette Davis.

Es sobre una mujer sobreponiéndose a una madre dominante, queriendo vivir siendo, al fín, ella misma.

Busqué la película en internet para poder verla mejor. Me parece que muestra un tipo de relación no muy infrecuente. Personas queriendo vivir a través de las vidas de otras. Hermanos queriendo vivir a través de sus hermanos. Padres queriendo vivir a través de sus hijos.

En realidad, yo mismo he tratado de vivir así alguna vez. Dando a la otra persona las oportunidades y recursos que favorezcan que recorra los seguros caminos que hemos recorrido antes, o aquellos que quisimos pero, por alguna razón, no pudimos.

Nos resistimos a aceptar que cada persona es única y tiene el derecho de decidir su propia vida. No siempre coincidirán sus gustos con los nuestros, ni le gustará ir hacia la misma estrella. Pero debemos dejar que viva, que honre la apuesta que el universo puso en esa persona, y encuentre quién es. Así como nosotros debemos encontrar quiénes somos por nosotros mismos, con nuestra propia vida.

Hay un poema de Walt Whitman que la protagonista lee en una carta de su doctor, para que, al fín, salga al mundo a vivir su propia vida:

"The untold want by life and land ne'er granted
Now voyager sail thou forth to seek and find."



"El deseo nunca confesado en tu vida en la tierra se te ha concedido.
Ahora, viajero, navega hacia adelante, para buscar y encontrar."

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